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EDUCACIÓN
Y DESARROLLO CEREBRAL
Gittith Sánchez P.*
Cada vez que hablamos de educación es imposible
sustraerse a la figura de Gabriela Mistral, esta
genia chilena, inspiradora de la educación.
Quiero destacar su frase: “haz capaz a tu
escuela de todo lo grande que pasa o ha pasado
por el mundo”. Y esta frase tiene una especial
resonancia cuando uno piensa –y este es
el motivo de la reflexión que traigo hoy
día a esta Mesa Redonda- en la educación
y el desarrollo del cerebro.
El cerebro -como ya ha sido ampliamente demostrado-
no se desarrolla si está aislado. Más
aún, es muy importante la estimulación
del medio para lograr esa arquitectura del cerebro.
El cerebro tiene una capacidad de adaptación
frente al enriquecimiento del entorno sensorial
que lo rodea. Enriquecimiento del entorno sensorial:
esto agrupa muchas de los ecofactores positivos,
llamados así por Rolando Toro y es lo que
veremos a continuación.
El sistema nervioso, el cerebro humano, tiene
una plasticidad y sinapto-génesis reactiva,
que modela la base anatómica que sustenta
las funciones cerebrales superiores. Esto significa
que, desde antes de nacer, el cerebro del niño
tiene muchísimas neuronas, incluso más
de las que necesita; y también que, desde
antes de nacer, se establecen innumerables conexiones
entre ellas. Pero estas conexiones son apenas
unas propuestas, no van a permanecer así.
Lo que ocurre también, desde antes del
nacimiento, es que hay una actividad que es espontánea,
eléctrica y que va a permitir que algunas
solamente de estas conexiones se establezcan definitivamente.
¿Qué pasa después del nacimiento?
(y esto nos interesa sobremanera): se establecen
también innumerables conexiones, pero otra
vez esas conexiones que se producen son una propuesta.
Y ¿cuáles van a ser aquellas que
van a permanecer?: aquellas que son refrendadas
a través del estímulo. ¿Cuáles
estímulos? El Dr. Víctor Fernández
y colegas demostraron lo siguiente: que por el
enriquecimiento polisensorial temprano -y esto
se ha experimentado en ratas- se observan cambios
estructurales inducidos por estas experiencias
en la región lateral de la corteza parieto
occipital. ¿En que consistía esta
estimulación polisensorial? Consistía
en que se tomaban a las ratitas tres veces al
día, durante treinta minutos cada vez,
y se les estimulaba de distintas maneras: se les
ponía una gran variedad de objetos para
jugar y explorar, ruedas, túneles, plataformas,
escaleras, pelotas, plantas, pasto, flores, juguetes;
también se les realizaba un acariciamiento
por parte del investigador, con música
y se hacía natación en un baño
de agua temperada. ¿Qué pasaba?
Pasaba que estos animalitos presentaban varias
conductas importantes: una mayor capacidad exploratoria,
de resolución de problemas, una mejor capacidad
motora adaptativa, con respecto a aquellas a las
que no se les realizaba esta estimulación.
Y esto, ojalá quedara en la retina de todos
nosotros: estas ratitas que fueron estimuladas
polisensorialmente desarrollan un aumento de la
complejidad geométrica del campo dendrítico
basal, que constituye el sector aferente de las
neuronas.
Mirando los somas de las neuronas se ven las configuraciones
geométricas de las dendritas, es decir
aquellos lugares que forman la parte aferente,
receptora de los estímulos. Se puede apreciar
que hay una mayor complejidad geométrica
y expansión territorial del campo dendrítico
en aquellas ratitas que fueron estimuladas versus
una simplicidad en aquellas que no fueron estimuladas.
Es decir, que cada vez que se está estimulando
a un ser vivo, se está pudiendo actuar
directamente en las neuronas. Este es uno de los
argumentos de porqué nosotros tenemos que
estimular a los alumnos.
Existe otro trabajo anterior, realizado por otro
grupo de la Facultad de Medicina de la Universidad
de Chile, en el que se veía el efecto de
estimulación temprana en el comportamiento
competitivo en ratas. Eran ratitas, unas estimuladas
y otras no, y se les colocaba, a todas juntas
frente a un estímulo primario que era agua.
No se les daba agua por un número determinado
de horas y después se les ponía
agua para que corrieran a buscarla, para que solucionaran
esa necesidad primaria. Y lo que pasaba era que
aquellas ratitas estimuladas se demoraban más,
porque a ellas les interesaba la exploración
y no iban inmediatamente a solucionar la sed,
sino que se entretenían por el camino,
incluso varias de ellas, aunque llegaban primero,
daban la oportunidad a otras.
A partir de los hallazgos de la Neurobiología,
el doctor Fernández, ya en el año
2000, formulaba las siguientes interrogantes,
válidas hasta hoy: ¿cómo
crear nuevos caminos de aprendizaje y desarrollo
expandiendo el conocimiento y las oportunidades?
y ¿estamos haciendo hoy lo suficiente en
términos de incorporar en el currículo
básico de los estudios de post grado de
nuestros maestros toda esta importantísima
información? Es decir, hay información
derivada de la neurociencia que no se conoce y
que no se aplica.
Conclusión
Debido a que las funciones cerebrales superiores
están asociadas con componentes afectivos
(ampliamente discutidos hoy día en este
Simposio), era y continúa siendo necesario
formar a los educadores en la “estrategia
del afecto”. Enseñarle al profesor
que a través de este tipo de estrategias
se pueden generar cambios importantes en los cerebros
del país, porque -como lo decía
Rolando Toro recientemente- la materia prima del
país y de todo el mundo son los cerebros
humanos.
La propuesta del Sistema Biodanza es, justamente,
inducir las vivencias integradoras por medio de
la música, el movimiento y situaciones
de encuentro en grupo, para poder desarrollar
todas estas modalidades de expresión del
potencial genético humano. En las sesiones
los niños tienen toda la estimulación
polisensorial, afectiva, motora etc., y la confianza
que se tiene que tener cuando se trabaja en grupo.
Cuando Gabriela Mistral decía “traigamos
a la escuela todo lo mejor del mundo”, pienso
que se estaba refiriendo a esa estimulación
polisensorial, necesaria y eficaz para el desarrollo
del cerebro humano, ahora absolutamente demostrado.
Tenemos que llevar lo mejor del mundo a la escuela.
Bibliografía
Fernández,V.; Fernández,B.; Adaro,L:
Early polysensorial enrichment: specificexperience-induced
structural changes in the parieto-occipital cortex
of the rat. Growth, Development&Aging, 2003.
Fernández,V.; Larraguibel,E. Entorno enriquecido,
afectividad y desarrollo cognitivo. Perspectiva,
2001.
Pinto-Hamuy,T.; Martínez,I.; Passig,C.;
Díaz,E.; Guadagno,H.: Does early stimulation
affect competitive behavior of hunger or thirst
motivated rats? Comparative Psichobiology of aggression.
Ed. Orlando Gutiérrez Series on Psichobiology,
1990.
*Doctora en Ciencias. Académica de la
Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
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