TRES
EXPERIENCIAS SOBRE BIODANZA Y EDUCACIÓN
Ricardo Salas Astrain?
Resumo
Quiero hacer mi exposición en mi triple
calidad de hombre, profesor e investigador en
filosofía que ha tomado contacto con la
Biodanza, como un camino de desarrollo personal
junto a otros seres humanos. Y quiero hablar desde
allí:
Como ser humano que vive
experiencias profundas
Las experiencias existenciales más fuertes
vividas por mí -en estos últimos
tres años- tienen que ver con dos muertes
que han marcado el sentido de mi vida y de los
límites que ella tiene: la muerte de mi
mejor amigo y la muerte de mi padre. Ambas pérdidas
representaron el primer momento de tomar conciencia
que la vida y la muerte no se pueden entender
por separado.
Como profesor formador de educadores
La experiencia vivida por la Biodanza no es un
descubrimiento fortuito, sino que es parte de
una comprensión que fuimos adquiriendo
un conjunto de académicos que formamos
profesores. Comprendimos que es preciso desarrollar
-en los jóvenes estudiantes que se preparan
para ser profesores- las habilidades personales
que les permitan trabajar y convivir humanamente
el día de mañana con los otros.
En este plano, concebimos que el área de
Desarrollo Personal no podía marginarse
de la gestación de los conocimientos y
competencias propias del profesor. Algunos académicos
han buscado en la psicología transpersonal,
otros en la práctica de algunas técnicas
de meditación y otros -entre los que me
cuento yo- han explorado en la práctica
de la Biodanza. Creo que se pueden recordar en
este plenario algunas experiencias relevantes:
? La experiencia de tener que asumir las dinámicas
del propio cuerpo frente a la música que
nos evoca estados afectivos y emocionales profundos.
Ser sensible a la música nos ayuda a tener
un contacto mayor con lo que escuchamos.
? La profundidad emocional del vínculo
interactivo con los compañeros de las vivencias.
Esto nos permite entender que las dinámicas
de aprendizaje no son nunca solamente racionales
sino que aluden a los sentimientos que se generan
en común.
? La posibilidad de establecer vínculos
de apoyo mutuo al interior del grupo de Biodanza.
Para mí esto es esencial en el proceso
de formación que requiere el trabajado
acompasado y armónico con otros, de respeto
de los ritmos de los otros.
Como especialista en el
área de la filosofía
La filosofía que se nos ha enseñado
ha sido deformada por un excesivo racionalismo
y academicismo que nos viene desde la antigüedad
y que no respeta la dinámica vital de las
culturas, las que son diferentes. La mayor parte
de los sistemas universitarios de enseñanza
de la filosofía descuidan que el pensador
siempre ha indagado en la armonía del universo,
esto es lo que el filósofo Heráclito
entendía por la noción de Logos,
que hemos traducido incorrectamente por razón
o por ley. No olvidemos que los estudiantes que
querían ingresar a la Academia Platónica,
requerían conocer y practicar la música;
y tampoco olvidemos la expresión agustiniana
de que la armonía del universo tiene que
ver con la música celestial y con el canto:
“Quien canta reza dos veces”.
Probablemente este racionalismo se ha visto reforzado
en el mundo moderno, que ha querido imponer el
camino cognoscitivo de la razón abstracta
y científica por sobre la aprehensión
vital producto de toda dimensión afectivo-espiritual.
Es ello lo que no le ha dado espacio suficiente
a las emociones y a los sentimientos.
En esto existe un claro error: se nos ha enseñado
una filosofía muy racionalista y sesgada:
Pascal hablaba de las razones del corazón
y los románticos sostenían -contra
el período de la razón ilustrada-
que lo fundamental se vivía en la experiencia
del sentimiento y en la recuperación de
las experiencias estéticas, rituales y
musicales que todas las culturas han mantenido
y esto, creo, podemos encontrarlas en varias otras
tradiciones occidentales y no occidentales. Si
miramos las filosofías de otras culturas
y pueblos (no solamente la filosofía india
o china), vemos que esto es claramente distinto:
cuando una cultura quiere celebrar o festejar,
siempre lo hace en espacios rituales donde la
danza y los afectos van unidos. Recordemos que
en la sabiduría ancestral mapuche, el ritual
comunitario por excelencia que llaman nguillatun,
es un espacio ritual de danza.
Conclusiones
Habría que aprender a articular el espacio
de las vivencias con el espacio de la formación
intelectual; no pensar las vivencias en contraposición
con las ideas. Existe la posibilidad de encontrar
hondos vínculos, donde las vivencias profundas
tienen que ver con una experiencia de lo que la
filosofía tiende a denominar lo originario,
que los filósofos alemanes llaman erlebnis.
Sostengo -y trato de vivir en mi experiencia
formativa con los estudiantes- que los estudios
teóricos no pueden ingresar a ser parte
de una experiencia formativa con sentido y significado
vivencial, sino es a partir de pasarlas por el
cedazo de nuestra intimidad. Aprender, en este
sentido, es encontrar una armonía, donde
requiero tomar contacto conmigo mismo, con mis
emociones profundas, enmarcadas en aprendizajes
significativos con otros, para encontrar caminos
comunes.
Pregunta del público:
Los pueblos indígenas tienen incorporado,
ancestralmente, el concepto de danza y de música.
¿Qué piensa usted?
Ricardo Salas: Los pueblos indígenas en
América latina son más de 140 millones
de personas. Sin embargo, hay un gran concepto
etnocida de parte de las sociedades dominantes,
pues se menosprecian las sabidurías autóctonas.
Efectivamente, en el mundo mapuche y en todos
los pueblos indígenas, existen danzas rituales
extraordinariamente sofisticadas y músicas,
que han sido recogida por notables estudiosos.
Y también existen una gran cantidad de
textos orales. Pero me sorprende -desde el punto
de vista de las dificultades de la autenticidad
cultural- que muchos de esos mejores trabajos,
por ejemplo en el mundo latinoamericano, han sido
hecho por extranjeros. Uno pregunta qué
ha pasado, por qué han tenido que venir
autores de otros países a recoger materiales
que hoy día son fundamentales para nuestra
formación.
Ahí hay un punto importante, cómo
recoger ese saber, cómo poder retraducirlo,
porque no es fácil -pero creo que es posible-
y que le haríamos mucho bien a las diversidades
de nuestros países, que por un lado tienen
un discurso benevolente frente a los pueblos indígenas
y por otro lado, en la práctica, los menosprecian
y no los quieren incorporados a sus modos de vida.
Entiendo la vitalidad que tiene para occidente,
el descubrimiento de la filosofía hindú,
la filosofía china, pero me sorprende mucho
la dificultad que tenemos para captar los saberes
propios de nuestras culturas indígenas
y populares.
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